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De EduFrance a CampusFrance (1998-2008)

 

Hace ya diez años, en efecto,  aparecía un doble posicionamiento en los propósitos de los ministros: la creación de esta agencia no era solamente « una construcción administrativa » ; existía para Francia la necesidad de penetrar agresivamente en el mercado de la educación para sacar ventajas económicas directas, la Agencia tenía que  « vender nuestra oferta de formación superior » y, al mismo tiempo, tenía que ayudar a « ganar la batalla del siglo XXI de la materia gris » favoreciendo la llegada de elites « solventes » de grandes países emergentes. Querían dirigirse a una población estudiantil internacional individual y consumerista que había que seducir, especialmente mediante la organización de salones profesionales.  Paralelamente, se desarrollaba mediante voluntarismo político la idea de una capacidad de influencia (soft power) de la cualla Agencia había de ser el instrumento. Había además urgencia, ya que el crecimiento anual de estudiantes extranjeros en Francia desde 1994 era negativo. Finalmente, se le pedía que tirase adelante una « estrategia de codesarrollo especifico para África » de los estudios de formación profesional, misión para la cual la Agencia no era solicitada. A las preguntas de los periodistas, Claude Allègre respondía que Edufrance no tenía que costar nada al Estado tras recibir una ayuda significativa inicial, el objetivo principal era « hacerlo mejor que los Australianos », dejando « una Agencia autónoma » con « su dinámica propia » y con una gran capacidad de autofinanciación*.

Anneliese Dodds, investigadora en la London School of Economics,  ha analizado muy bien lo ocurrido después: Edufrance, durante este primer período, fue criticada por su mercantilización de la enseñanza superior, por su autopromoción, y también por la competencia directa que ejercía respecto a sus propios adherentes que ya contaban prestaciones de acogida.

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*« EDUFRANCE no está destinada a perder dinero, lo ganará. No tendrá ningún coste para el Estado francés », « No obstante se prevé como mínimo un presupuesto de 10 millones de francos para la comunicación, los salones, la promoción, las exposiciones y el marketing. La inversión global sobre cuatro años es de 100 millones de francos con una subida en potencia de la autofinanciación mediante la obtención des contratos. » (DPIC-EDUFR, p.4).

Los resultados en términos numéricos, tal como destacará un informe del Tribunal de cuentas, demuestran no solamente que les objetivos no fueron alcanzados, sino que probablemente no fueron tampoco los correctos, ya que la Agencia subcontrata en demasía la acogida de los estudiantes extranjeros a otros operadores sin por ello lograr atraer a un gran número de éstos. El hecho de que promovía sin discernimiento la primera escuela de comercio que se presentaba o las mejores universidades francesas no habrá cambiado mucho las cosas. A pesar de estas críticas severas, Edufrance se ha impuesto poco a poco como una marca, especialmente mediante la realización de salones profesionales de gran calidad, habiendo inaugurado el primer de todos en Méjico el Presidente de la República, Jacques Chirac.
La creación de un Consejo Nacional de la Movilidad en 2001, presidido por el Profesor Elie Cohen, fue la primera señal  de una necesidad de resituar las actividades de la Agencia respeto a las que implementaban otros actores de la movilidad,  tan a nivel de sus prestaciones de naturaleza comercial como de sus actividades de expertos en ingeniería pedagógica. Se trata en realidad del primer indicio de evolución de la Agencia, que conoció así una primera « puesta en vereda » gracias a la creación de un organismo consultor  suplementario que pretende coordinar mejor sus actividades con las de otros operadores y satisfacer mejor las exigencias de la atractividad de Francia mediante la enseñanza superior al abrirse a otros socios potenciales. La aparición de esta nueva entidad demostraba perfectamente la insuficiencia del « comité consultor » previsto en los textos, presidido por el Director General de la CCIP, y el cual tenía que acercar entre otras cosas Edufrance al mundo de la empresa.

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